Acompañar a un hijo adolescente es mucho más desafiante de lo que imaginamos. No solo porque ellos cambian, se alejan o se cuestionan todo, sino porque, sin darnos cuenta, empezamos a vivir pendientes de su estado de ánimo (con los altibajos propios de la edad), de sus silencios, de sus decisiones. Y en ese intento de estar siempre disponible para ellos y pendiente de ellos, muchas veces dejamos de estar para nosotras.
Ser madre de un adolescente es amar con miedo, soltar las riendas con el corazón apretado, pero desear sujetarlas al menor indicio y sobre todo intentar aprender a confiar. Es escuchar puertas que se cierran y esperar, con paciencia, a que vuelvan a abrirse. Pero acompañar no debería significar desaparecer.
Cuando te olvidas de ti, el cansancio se vuelve profundo y la culpa aparece incluso cuando descansas. Sin embargo, cuidarte no es egoísmo, es necesidad. Tus hijos no necesitan una madre perfecta, necesitan una madre real, que se respete, que se escuche y que también se permita decir “ahora necesito este tiempo para mí misma”. En la vida, muchas veces esta época coincide con el tener que cuidar (o al menos estar pendiente) de unos padres mayores que también te necesitan y te lo hacen saber más a menudo de lo que desearías. Si a eso le añadimos la necesidad de atender tu vida profesional y las necesidades de pareja, tenemos el cuadro casi completo. Y es bastante complejo.
Tomarte un momento para respirar, hablar de lo que sientes con los tuyos o reconectar contigo misma también es una forma de educar. Les enseñas que los límites son sanos y que cada persona importa, incluso mamá.
La adolescencia es una etapa de transformación para ellos y también para ti. Si a veces te sientes cansada, no es que lo estás haciendo mal es que …eres humana.
3 Comments
Míriam Machado
gracias por este enseñanza. yo ya pasé por esa etapa, y no se puede decir que siempre supe poner el límite entre mi cuidado y la disponibilidad hacia mus hijas adolescentes. acabe por aprenderlo al entrar en un cansancio enorme. Lo positivo de esta etapa es que mis hijas, ahora jóvenes adultas , mantienen buena comunicación y confían en mi.
Huijing Zhong
No tengo hijos pero para mí aplica a personas cercanas con quienes puedo tener un conflicto y hay un pequeño distanciamiento, tener paciencia en ese momento hasta que se resuelva la parte emocional y no descuidarse ni estar muy pendiente de la otra persona es importante para estar bien conmigo misma. Gracias Coty
María de Miguel
Es una enseñanza impagable para quienes tenemos hijos y para quienes no los tenemos, como siempre. Gracias, Coty.