No debemos olvidarnos, que al igual que la fiebre en nuestro organismo, la culpa cumple una función importante: actuar como “detector” de conductas que se alejan de nuestro sistema de valores y provoca en nosotros la reflexión sobre nuestros actos con el propósito de modificar nuestra conducta futura.
El problema es cuando la culpa cobra una intensidad y/o se extiende más del tiempo necesario y es entonces cuando nos bloquea y no nos deja avanzar.
Por otro lado, existe una tendencia generalizada de siempre intentar achacar las culpas a un tercero; la ventaja de esta conducta es sacarnos la responsabilidad de lo sucedido. La culpa es una “carga dolorosa” y, si hay alguien que la lleva por nosotros, nos viene muy cómodo. Es más fácil culpar a los demás, que asumir que tenemos que cambiar, o culparnos a nosotros mismos que tener que tomar acción y afrontar la problemática.
Cuando sientas que la culpa te bloquea, pon en práctica las siguientes pautas.
1.- No hablemos de culpa sino de responsabilidad. En este sentido, aprendamos a depurar responsabilidades: cada uno aceptará su porción de “responsabilidad”. No la asumas tú toda.
2.- Reconoce lo erróneo de tu conducta y acepta las consecuencias.
3.- ¿Qué has aprendido de este error? ¿Qué es lo que, la próxima vez, sopesarás dos veces antes de actuar?
4.- ¿Cómo puedes enmendar las consecuencias de tu conducta? Si ya no se puede enmendar, ¿cuál podría ser una compensación?
5: – Trátate con cariño y ternura: tú sabes que eres una buena persona. Cuando pienses en la razón de tu conducta, intenta comprenderte y no “regañarte” · Piensa en qué le dirías a tu sobrinito si viniera contándote este mismo caso.
6. Acepta que es de humanos cometer errores. Equivocarnos es nuestra manera de aprender. De paso, aprenderás a ser tolerante y condescendiente con los que se equivocan. ¿Conoces a alguien que no se haya equivocado?
7.- Aprende a relativizar tu error. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuánto me acordaré de este evento dentro de 1 año? ¿Y dentro de 5? Seguramente nadie se acordará, ni tan siquiera tú.
8:- A lo hecho, pecho. Sigue adelante y no te sientas abatido. Has aprendido mucho de este error y ahora ya te has quedado con la lección. Descarta la culpa.
9.- Permítete pasar página. No es necesario que sigas sufriendo por cada detalle incorrecto que ocurrió en tu vida. La memoria no la tienes para guardar desperdicios tóxicos. Aprende a perdonar(te).