No Hagas Mas De Lo Mismo

NO HAGAS MÁS DE LO MISMO

Hoy me gustaría dejaros una reflexión sobre la llamada danza del perseguidor/perseguido. Muchas veces, en las parejas, se establece una danza que consiste en que uno persigue al otro. Hay personas que son mucho más independientes, que necesitan mucho más espacio, su independencia, etc y otros son más de compartir, más extrovertidos. O uno es más callado y más reservado y el otro es más de conversar.

            Estas pautas, estas maneras de vivir nuestra vida, cuando se equilibran, son estupendas porque colaboran a que la pareja se complemente. Pero cuando las relaciones entran en un callejón sin salida o están atravesando una crisis, un bache, o incluso una amenaza de divorcio, lo que suele ocurrir en una pareja es que, por ejemplo, uno de ellos pide el divorcio y el otro piensa que conviene intentar salvar la pareja. Fijaos con qué facilidad se puede dar un baile, una danza de perseguidor/perseguido.

            En este sentido existe una regla de oro: cuanto más persigues a una persona, más se escapa esa persona de ti. A ninguno de nosotros nos gusta que nos persigan o sentirnos coaccionados a portarnos de una determinada manera.

Los seres humanos tenemos facilidad para hacer “más de lo mismo” aunque “lo mismo” sea lo que nos ha proporcionado los resultados más pobres y lamentables por lo que estamos sufriendo en este momento.

Por eso me gustaría dejaros aquí algunas pautas:

–         Deja a la otra persona espacio libre. Si esa persona necesita independencia, no la persigas más, porque lo único que consigues es el mismo efecto de cuando una persona ya ha comido demasiado, está saciado y ya no puede ver más comida.  Presionarle es contraproducente.

–         Haz lo contrario de lo que venías haciendo hasta ahora. Aunque sea muy difícil porque va en contra de tu naturaleza. Deja de llamar por teléfono, correos, mensajes, etc. Permite que el otro empiece a echar de menos tus llamadas.

-Deja de decirle a la persona que reconsidere la situación… Cuanto más se lo pides, más se hastía.

Cuando el otro no quiere o no valora su relación contigo, acéptalo. Tu vida vale, tiene un valor intrínseco, pero hace falta que su dueño (tú) lo sepa y lo ponga en valor. Entonces podrás decir: mi vida vale mucho, contigo estoy mejor, pero eso no quiere decir que mi vida sin ti no tiene valor.

–         No compres regalos, deja de “espiar” a la otra persona en las redes sociales. Eso solamente te hace daño y te ayuda a seguir enganchado, dejando tu vida en pausa, esperando que te acepten.

Si lo que has hecho hasta ahora no te ha dado resultado, intenta una estrategia completamente diferente. No hagas más de lo mismo.

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