Aprendamos a poner nuestra mente en pausa. Si estás pasando por un capítulo difícil, concédete el permiso para poner tu mente en pausa, para dejar de rumiar aquello que te preocupa, para pasarlo bien en algún momento de distracción. No te sientas culpable. Y no te creas que por preocuparte más, vas a conseguir mejores resultados. Más bien, todo lo contrario. Permitir que nuestra mente descanse es necesario para acumular fuerzas. Date el lujo de respirar profundo, disfrutar de cosas pequeñas y si puedes sonreír sería maravilloso. No importa que no estés de ánimo, o sonrías forzadamente. Nuestra mente es tan magnífica que, el simple hecho de que sonrías, ya consigue que se disparen las hormonas del bienestar. Qué milagro!
Lo que ocurre a tu alrededor te afectará menos si dentro de ti consigues extender el bálsamo de la calma. Cada instante de calma, paz y tranquilidad es como el que ingresa efectivo en su cuenta corriente. Lo vas a necesitar, porque si estás viviendo un capítulo difícil, vas a necesitar una cuenta corriente con dividendos.
Ahora ya sabes por qué necesitas esos momentos de paz interior. Búscalos. Ya sabes que tu mente es capaz de hacerte caso y si la llevas en una visualización a un lugar tranquilo, seguro, da igual que sea imaginario o real, tu mente sabe ir allí, te escucha y sigue tus instrucciones. Entonces, aprovecha y da buenas instrucciones.
Esta es una herramienta maravillosa que nos hace más fuertes, más resilientes, más tranquilos, más seguros y confiados. Aceptemos que tenemos dentro de nosotros todas las capacidades y recursos para enfrentar lo que la vida tenga a bien presentarnos.