A pesar de los innegables beneficios de las nuevas tecnologías, debemos reconocer que también han complicado el panorama de las adicciones sin sustancia (a diferencia de las que requieren una sustancia como las drogas o el alcohol) y se ha demostrado que las tecnologías de la información y de la comunicación, tienen un potencial adictivo significativo. Su accesibilidad durante 24 horas al día, las reducidas tarifas actuales de conexión a Internet (cada vez más y más asequibles), el anonimato, la conducta se desarrolla en un ambiente cercano y familiar, lo que reduce la percepción de riesgo, la posibilidad de escapar de los problemas y de las preocupaciones a través de esta actividad, la fácil desconexión del entorno, la desinhibición, la rapidez de conexión, la posibilidad de interacción (es decir, el individuo no es un mero espectador pasivo), pero al mismo tiempo el aislamiento de las relaciones sociales, son características que se han asociado al riesgo de que una persona desarrolle una adicción y pierda el control de una actividad que, inicialmente, podía ser lúdica.
Los estudios realizados con terapia cognitivo-conductual y con inhibidores de la recaptación de serotonina han demostrado tener cierta efectividad, así como las terapias de grupo donde la persona se siente comprendida y acompañada en este difícil proceso de recuperar la libertad, porque la adicción es una forma de pérdida de libertad.
Si el adicto sabe que su conducta es dañina, ¿por qué la repite convirtiéndola en compulsiva? En realidad, una adicción la podríamos interpretar como una conducta que aleja, que anestesia el dolor, aunque sea temporalmente. Lo malo es que este analgésico transitorio acaba adueñándose del individuo hasta anular su voluntad y minar su autoestima, entre otras complicaciones.
La Terapia Transformacional ha demostrado ser eficaz con respecto a una amplia variedad de adicciones: drogas, alcohol, compras, comida, juegos, etc. Nuestra mente consciente simplemente asume que es culpa nuestra: que “somos vagos”, que “no somos lo suficientemente buenos”, que “simplemente no podemos cambiarlo”, que “así es como será su vida siempre”. Es muy difícil vivir una vida satisfactoria cuando estas frases se repiten una y otra vez en nuestra mente desencadenando una cataráta de pensamientos y emociones tremendamente dolorosas.
Sin embargo, nuestra mente subconsciente, conoce cuándo, cómo y por qué se instaló en la persona ese dolor, el primer dolor de sentir que: “no valgo”, “no soy digno”, “no merezco una vida mejor”. Gracias a la visualización meditativa, podemos localizar estos momentos emocionales en nuestra vida, averiguar las causas profundas del rechazo y la desconexión y corregir estos filtros dañados que hacen que nos percibamos a nosotros mismos de manera deformada.
La frase que repiten las personas que se liberan de una adicción y vuelven a recuperar el control sobre sus vidas es: “ahora celebro dos cumpleaños en mi vida, uno el día de mi nacimiento y el segundo el día en el que recuperé mi libertad”