No sé por qué tenemos la sensación de que la vida debería ser como nosotros deseamos. Tenemos la falsa creencia de que alguien (como si de un Santa Claus cósmico se tratara), en el instante de nacer, nos hubiera prometido que nuestra vida será como nosotros queramos. La inmensa mayoría de las veces, las cosas no son como queremos, o como esperamos, o como los demás esperan de nosotros y esto nos acarrea mucha insatisfacción, resentimiento y frustración.
¿Cuánta energía malgastamos peleándonos con la vida, y no queriendo aceptar lo que ella nos brinda?. Pero reflexionemos sinceramente para responder a la pregunta ¿quién nos debe nada? A veces partimos de una idea, tenías un proyecto, pero muchas veces las cosas en el camino cambian, se transforman resultando en algo completamente diferente. Y si observamos nuestra trayectoria como seres humanos, ¿cuántos avances se generaron a raíz de un error o de lo que en principio se consideraba un fallo? Así fue como surgieron desde la piruleta hasta los postit… ¡cuántos inventos surgieron de una primera idea en principio fallida y que después resultó ser un “invento magnífico”?
Si eso nos puede ocurrir con un postit ¿qué no nos ocurrirá con nuestra vida, con los hijos, con la pareja, con el trabajo? ¿Por qué nos empeñamos tantas veces en decirle al mundo: ¡¡no es esto lo que yo quería!! En vez de aprovechar lo que tienes e intentar visualizar en ello el boceto de una gran obra.