Cuentan de un Maestro que les preguntó a sus alumnos: “Si te encontraras un fajo de billetes tirado en la calle, sin ninguna señal de identificación, ¿qué harías?
Uno de los alumnos le dijo ”Me lo quedaría”. Y el Maestro le contestó ” Piénsalo bien, porque a lo mejor estás robando; tal vez podrías aclarar quién era el dueño y reintegrarlo”.
El segundo alumno se aventuró y dijo:” Yo lo devolvería a las autoridades”. A lo que el Maestro le respondió:” Piénsalo bien, porque a lo mejor, si no tiene ninguna señal de identificación, te lo podrías quedar legalmente”
Finalmente le preguntó al tercer alumno, y éste respondió: “ Maestro, me temo que hasta que no me encuentre el fajo de billetes, no sabré qué es lo que yo haría”.
Cuántas veces en nuestra vida juzgamos a los demás pensando: “ Yo nunca me comportaría así, o yo siempre haría esto otro”. ¡Qué poco conocemos lo complejo que es vivir una situación, y cómo esa situación saca de nosotros emociones y reacciones insospechadas, aristas desconocidas. Seríamos más justos con nosotros y con los demás, si en vez de juzgar y criticar pensaramos : “no sé cómo reaccionaría en esa situación”
Antes de emitir un juicio o una crítica ante una conducta de un tercero piensa: “Hasta que no me encuentre el fajo de billetes no se lo que yo haría…”