Muchas personas que padecen depresión o ansiedad siguen creyendo que sus problemas de estado de ánimo son consecuencia de un desequilibrio químico de su cerebro, y es comprensible que lo crean. Quizá lo creE usted porque se lo dijo su médico o porque lo ha oído decir en la televisión. Pero puede que su médico no le haya dicho que esa afirmación es solamente una teoría y no un hecho científicamente demostrado. La mayoría de los médicos quieren lo mejor para sus pacientes, pero la teoría del desequilibrio químico es una teoría que está más basada en el marketing de los laboratorios farmacéuticos que en pruebas científicas sólidas. ¿Te cuesta trabajo creérlo?Señal que nosotros también lo hemos oído demasiadas veces.
El dr Burns es uno de los muchos que nos advierte de que hay en juego miles de millones de dólares de beneficios anuales por la venta de medicamentos antidepresivos y ansiolíticos y que los grandes laboratorios se gastan grandes sumas de dinero en divulgar la teoría del desequilibrio químico. Además, hay otro ingrediente que no todos conocemos: la industria farmacéutica subvenciona una buena parte del presupuesto de la American Psychiatric Association, y financia enormes gastos de investigación y de educación en las facultades de Medicina. Estamos de acuerdo que financiar la investigación y la educación no es malo, pero el dinero compra influencia, y los grandes laboratorios son, sobre todo, vendedores de sus medicamentos. Las investigaciones científicas deberían de ir dirigidas a descubrir la verdad, pero las investigaciones de los laboratorios farmacéuticos van dirigidas a vender sus productos. Debemos tener en cuenta que una falta de magnesio o de hierro en sangre se puede detectar de manera objetiva mediante unos análisis clínicos. Sin embargo, un desequilibrio emocional no posee un factor que podamos medir en una prueba contundente y objetiva; por lo que nos fiamos de lo que nos dicen los “entendidos”.
Además, por si esto fuera poco, algunos casos de comunicados de seguridad en los prospectos de medicinas psiquiátricas han generado demandas colectivas de pacientes y multas millonarias contra los fabricantes. Está claro que todo medicamento tiene beneficios y riesgos. Los potenciales riesgos son los efectos secundarios o adversos ya que son sustancias ajenas al organismo y que como personas únicas que somos, cada paciente puede responder de manera diferente al mismo fármaco. Pero si varios de esos efectos adversos son conocidos por el laboratorio y no se les informa a las agencias sanitarias reguladoras para su aprobación, se convierte en un problema de ocultamiento o minimización de daños en perjuicio de la salud y la vida de las personas.