Si empiezas no podrás parar es el lema de unas conocidas patatas fritas. Estas patatas no están hechas a base de patatas, sino que son una masa compuesta por fécula, glutamato monosódico y tantos componentes que son más un compuesto químico que una patata frita. Son todas iguales, tienen la misma onda en el mismo sitio, y caben perfectamente en su envase.
Y no son el único producto que engancha. Esta sociedad está repleta de productos que generan adicción. Su consumo segrega neurotransmisores en nuestro cerebro y nos enganchan de tal manera que necesitamos nuestra dosis diaria. Y no me refiero solo a comida: desde la tecnología (ya estamos empezando a ver el precio de estas adicciones) hasta las series. Muchos de estos productos deberían llevar el lema: Si empiezas no podrás parar. Aquellos culebrones famosos que hicieron estragos en nuestra sociedad, se han reproducido por doquier como los champiñones después de una buena lluvia. Y hay que ver cómo enganchan!
Es curioso que los clásicos, a pesar de seguir siendo los “grandes” de su género, nunca tuvieron que prevenirnos con un lema de este estilo. Hace poco volví a leer una novela de Dostoievski y pude disfrutar de la riqueza de matices, del estudio que hacen de los personajes, del análisis tan profundo de los grandes temas, como la fe, el estado, el gobierno, la amistad …y de otros que nos pueden parecer menores, como el deleitarse con una taza de té recién hecho.
Es curioso que los grandes no generan adicción, te educan el gusto, te nutren el alma y ya nunca más en la vida aceptarás una pobre imitación como sucedáneo.
“Si empiezas, no podrás parar” es el lema para cualquier adicción. Piensa en ello antes de empezar un nuevo hábito.